Alimentos y techo buscan venezolanos en cafetales colombianos

Notimex

Los más de 84 mil venezolanos que ingresaron a Colombia durante 2017 intentan resolver dos problemas esenciales de sobrevivencia: alimentos y techo, y más que un drama es una verdadera tragedia…

Los más de 84 mil venezolanos que ingresaron a Colombia durante 2017 intentan resolver dos problemas esenciales de sobrevivencia: alimentos y techo, y más que un drama es una verdadera tragedia humanitaria.

Según el más reciente reporte oficial de Migración Colombia, entre enero y octubre pasados ingresaron al país por diferentes puntos fronterizos 84 mil 504 venezolanos, 38 mil 816 mujeres y 45 mil 688 hombres, entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

Los venezolanos están desperdigados en todo el territorio colombiano, y en las calles, semáforos y servicios de transporte masivo de las grandes ciudades se ven mendigando una moneda o vendiendo dulces para sobrevivir.

Médicos, profesores, ingenieros, estudiantes universitarios ingresan a territorio colombiano en un promedio mensual de ocho mil 450 personas, de acuerdo con los registros oficiales.

Es tan grande su desesperación que muchos han llegado a la zona cafetera para intentar trabajar en la recolección de la cosecha de café, un oficio que no es fácil por la pericia que se debe tener para recoger el grano bajo el sol o la lluvia.

En las últimas dos cosechas llegaron al departamento de Risaralda más de 400 venezolanos, entre 25 y 45 años de edad. Varios de ellos médicos que dejaron la bata blanca en sus consultorios para trabajar en la recolección de café solo para resolver esencialmente su problema de alimentación y vivienda.

Mientras un recolector colombiano de café logra un promedio diario de 120 kilogramos, los médicos u otros profesionales venezolanos solo lograban máximo 15 kilogramos, lo que se convertía en una verdadera frustración para ellos.

“Todo el mundo no sabe recoger café y menos con la pericia y experiencia de nuestros recolectores. Muchos venezolanos tuvieron la oportunidad de trabajar en las fincas y para ellos la alimentación es casi esencial, esa es su ilusión”, contó a Notimex el director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Risaralda, Jorge Humberto Echeverri.

En la recolección de la cosecha del año pasado, los caficultores escucharon “historias muy tristes como la de dos médicos que estuvieron en uno de los municipios de Risaralda y su recolección era muy bajita, tan bajita que en un día era de 15 kilogramos”.

Los caficultores en Risaralda les abrieron las puertas de sus fincas a estos profesionales venezolanos “por un asunto humanitario, era muy triste para los dueños de las fincas escuchar sus tragedias”, subrayó el dirigente gremial.

El 70 por ciento del territorio agrícola del departamento de Risaralda está dedicado a la caficultura y la tasa de desempleo en la región es muy baja, está por debajo de los dos dígitos.

En una cosecha los caficultores de Risaralda contratan unos 30 mil recolectores, y la llegada de 400 venezolanos para integrarse a estas faenas, no afectan la planta laboral de los colombianos, en términos estadísticos su presencia es marginal.

Pero desde el punto de vista social es un fenómeno dramático y así lo han entendido los caficultores del departamento de Risaralda, que tienen toda una estrategia para recibir a los venezolanos desde el primer día que llegan a los terminales de transporte en busca de trabajo en las fincas cafeteras.

“Algunos dirán: llegaron los venezolanos a quitar el empleo a nuestra gente y yo creo que hay para todos. Lo único que tratamos de cuidar es que la seguridad permanezca. Los venezolanos son gente buena, no he visto malos comentarios. Ojalá y algún día solucionen esa tragedia”, afirmó el dirigente gremial cafetero.

Este sentido de solidaridad, de ayuda humanitaria de los cafeteros colombianos y en particular de Risaralda, se afianzó al recordar que miles de caficultores salieron del país hacia Estados Unidos y España durante la gran crisis cafetera que vivió Colombia entre 1989-1992, para resolver sus problemas de sobrevivencia familiar.

El caso de los profesionales venezolanos que llegan a la zona cafetera colombiana es un asunto humanitario -subrayó Echeverri- quien recordó la frase: “En Pereira no hay forasteros, todos somos pereiranos”.

Notimex Los más de 84 mil venezolanos que ingresaron a Colombia durante 2017 intentan resolver dos problemas esenciales de sobrevivencia: alimentos y techo, y más que un drama es una verdadera tragedia…Los más de 84 mil venezolanos que ingresaron a Colombia durante 2017 intentan resolver dos problemas esenciales de sobrevivencia: alimentos y techo, y más que un drama es una verdadera tragedia humanitaria.Según el más reciente reporte oficial de Migración Colombia, entre enero y octubre pasados ingresaron al país por diferentes puntos fronterizos 84 mil 504 venezolanos, 38 mil 816 mujeres y 45 mil 688 hombres, entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.Los venezolanos están desperdigados en todo el territorio colombiano, y en las calles, semáforos y servicios de transporte masivo de las grandes ciudades se ven mendigando una moneda o vendiendo dulces para sobrevivir.Médicos, profesores, ingenieros, estudiantes universitarios ingresan a territorio colombiano en un promedio mensual de ocho mil 450 personas, de acuerdo con los registros oficiales.Es tan grande su desesperación que muchos han llegado a la zona cafetera para intentar trabajar en la recolección de la cosecha de café, un oficio que no es fácil por la pericia que se debe tener para recoger el grano bajo el sol o la lluvia.En las últimas dos cosechas llegaron al departamento de Risaralda más de 400 venezolanos, entre 25 y 45 años de edad. Varios de ellos médicos que dejaron la bata blanca en sus consultorios para trabajar en la recolección de café solo para resolver esencialmente su problema de alimentación y vivienda.Mientras un recolector colombiano de café logra un promedio diario de 120 kilogramos, los médicos u otros profesionales venezolanos solo lograban máximo 15 kilogramos, lo que se convertía en una verdadera frustración para ellos.“Todo el mundo no sabe recoger café y menos con la pericia y experiencia de nuestros recolectores. …

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